Creatividad: el ingrediente secreto para diseñar un curso de e-learning

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Muchos tienen la idea equivocada que si tu trabajo es catalogado como aburrido, repetitivo o si no esta ligado con el arte, careces del gen creativo. La realidad es que la creatividad es buscar caminos y formas diferentes de hacer las cosas y hoy en día es una de las cualidades más demandadas en los negocios, y principalmente en el mundo de la educación en línea.

El e-learning en sí ya es un reto creativo, empezando por el hecho de que no te encuentras parado cara a cara con tus alumnos. Además de esto, también se requiere llevar tus conocimientos del papel (o la mente) a una pantalla, lo cual tiene su grado de complejidad. Finalmente, es escencial buscar diferenciarte de todas las demás ofertas que hay en la red de una manera única. En todos estos casos es donde la creatividad te puede ayudar y debes sacarle provecho.

La receta del éxito

Tal vez durante la planeación de tu curso determinaste a quién va dirigido, qué objetivos tendrá y que temática abarcará, pero esto tal vez no sea suficiente para que sea más atractivo y vendible. La creatividad puede ayudarte a superar esto si sabes cómo encaminarla.

Piensa en tu curso como una receta de cocina; la preparación de un platillo implica varios pasos para llegar a un resultado final y se cree que cada persona le pone su “toque” y es lo que hace que guste más. Haz lo mismo con tu temario; estructuralo estratégicamente y evalúa de qué manera puedes darle la vuelta a tus contenidos con algo de creatividad. Éstos se convertirán en tu herramienta de venta más poderosa.

Habrá temas muy teóricos que demanden texto, pero aún así ese texto puede ser creativo. Un tema complejo seguro será mejor expresarlo en un video, pero ese video tiene que ser dinámico, o habrá algún momento que deberás generar debate para propiciar una lluvia de ideas y si haces las preguntas correctas, la experiencia será más rica. Tu creatividad se convertirá en el ingrediente secreto que diferencíe a tu curso de los demás.

Manos a la obra

No te asustes con la palabra creatividad, aún si tus temas son complejos o técnicos se puede pensar fuera de la caja. Un buen ejemplo de cómo hacer contenidos creativos y únicos es integrar historias. No solo incluyas las ideas o conceptos principales de tu curso, asegúrate que también conecten con los alumnos de manera emocional. Las historias son por naturaleza interesantes, inmersivas, entretenidas y promueven la retención.

Si tu curso es de programación de apps, no inicies con las bases de desarrollo; podrías plantear una historia donde una empresa tiene cierta problemática y no encuentran cómo solucionarla. Posteriormente se da a conocer cómo resolvieron esos obstáculos por medio de una aplicación con ciertas características, mismas que serán el tema central de tu curso práctico.

Otro ejemplo creativo es cambiar los roles. Podrías dejar que los alumnos enseñen; que sean ellos los que generen un material de aprendizaje a partir de un objetivo establecido. Esto promueve su propia creatividad y te dará a ti un panorama de lo que están entendiendo.

Si tu curso es acerca de medios digitales, puedes pedirles que por medio de blog expliquen algún tema del programa. De esta manera estarán usando una herramienta útil para el curso y explicarán y compartirán información contigo o con el grupo.

Las distintas necesidades y contextos llevan a diferentes requerimientos de e-learning. Algunas situaciones o temas tal vez sólo necesiten un curso básico apoyado de algunos textos, mientras que otras veces necesites un módulo interactivo que presente el contenido de diferentes maneras. Para cada etapa y requerimiento existe una manera única de hacer las cosas. Todo es cuestión de practicar y poco a poco irán surgiendo nuevas ideas para tu curso.

La creatividad no va ligada al formato de tu contenido, está ligada a la forma de plasmar tus ideas de acuerdo al tema y a la audiencia.